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Índice del artículo
- Una protección indispensable entre dos temporadas
- Una cubierta perfectamente adaptada a cada barco
- La pistola Ripack y su extensión, en el corazón de la intervención
- Una preparación que marca la diferencia
- Una protección diseñada para durar
- Beneficios observados en esta intervención
- Una solución adaptada a numerosos profesionales de la náutica
- La experiencia del aplicador, un factor decisivo
Caso práctico: embalaje termorretráctil de barcos, balance de una intervención de invernaje realizada en Francia
Una protección indispensable entre dos temporadas
Una vez fuera del agua, un barco puede permanecer inmovilizado durante varias semanas o incluso meses en un astillero, puerto seco o zona de almacenamiento. Sin embargo, durante este periodo sigue sufriendo los efectos de su entorno.
La lluvia, el viento, la radiación ultravioleta (UV), el polvo, las hojas, los excrementos de pájaros o la bruma salina degradan progresivamente el estado exterior de la embarcación. Los ciclos de condensación provocados por los cambios de temperatura también pueden favorecer la aparición de humedad en los equipos o en los acabados interiores.
Las limitaciones son similares al transportar un barco nuevo entre su astillero de fabricación y su concesionario. A alta velocidad, las proyecciones de la carretera, los insectos, la gravilla o la fricción debida al viento pueden deteriorar rápidamente un casco recién preparado.
Precisamente en este contexto intervino ALG Emballage para llevar a cabo un confinamiento termorretráctil completo de varias unidades, utilizando los equipos de termorretractilado de Ripack
En resumen :
Transporte por carretera, almacenamiento exterior, invernaje prolongado… Los barcos se enfrentan a numerosas agresiones en cuanto salen del agua. Para garantizar su protección hasta su nueva puesta en servicio, el uso de embalajes termorretráctiles se ha convertido en una referencia en el sector náutico. Repaso de una intervención realizada en Francia por ALG Emballage, distribuidor de las soluciones Ripack, en varias embarcaciones destinadas al transporte y al almacenamiento.
Una cubierta perfectamente adaptada a cada barco
A diferencia de una lona tradicional simplemente sujetada con correas o flejada, el embalaje termorretráctil consiste en crear una auténtica segunda piel alrededor de la embarcación.
Tras preparar el barco e instalar las protecciones necesarias en las zonas sensibles, los operadores colocan un film de polietileno técnico diseñado específicamente para aplicaciones náuticas. A continuación, el film se suelda para formar una cubierta continua y se retractila progresivamente con la pistola Ripack. El calor provoca una tensión uniforme en el material, que se ajusta con precisión a las formas del casco, la cubierta, las superestructuras y los equipos.
El resultado es una protección homogénea, perfectamente tensada, sin oscilaciones por el viento y sin bolsas que puedan retener agua.
La pistola Ripack y su extensión, en el corazón de la intervención
El termorretractilado condiciona todo el resultado y es la fase que somete a mayor desgaste a las herramientas: varias horas de calor continuo por unidad sobre decenas de metros cuadrados de film.
La intervención se llevó a cabo con la pistola de termorretractilado con gas Ripack 3000. En la zona de almacenamiento al aire libre, sin toma de corriente eléctrica cerca del barco, esta autonomía permite al operador moverse libremente alrededor del casco sin necesidad de arrastrar cables ni alargaderas.
La altura, por su parte, se aborda mediante un tubo de prolongación. Un barco apoyado en cunas sitúa rápidamente la cubierta, el techo de la cabina o la parte superior de la estructura de soporte fuera del alcance de un operador en el suelo. En lugar de multiplicar los medios de acceso en altura, la pistola incorpora un tubo situado entre la empuñadura y la boquilla. El operador alcanza las zonas altas desde el suelo, trabaja las grandes superficies mediante pasadas largas y continuas, y mantiene la llama claramente alejada del cuerpo.

Foto: ALG Emballage.
La extensión aleja la boquilla del operador, pero no del film: la distancia de calentamiento sigue siendo la misma, aunque se controla con el brazo extendido, con un mayor brazo de palanca y una referencia visual más lejana. De ahí que se alternen configuraciones según la zona: extensión para las alturas y las grandes superficies, y pistola sin extensión para los acabados (esquinas salientes, uniones de bandas, contornos de la puerta de acceso y de los aireadores).
Bien regulada y sujeta correctamente, la herramienta retractila el film sin dejar marcas. Si se maneja mal, puede perforar o debilitar la cubierta en la parte más expuesta del barco.
En este proyecto, la distribución de las configuraciones fue la siguiente:
| Zona tratada | Configuración de la pistola | Motivo |
| Cubierta, techo de la cabina, parte superior de la estructura | Con alargadera | Alcanzar las partes altas desde el suelo, sin medios de acceso en altura |
| Grandes superficies de los costados | Con alargadera | Pasadas largas y continuas, calentamiento uniforme en grandes superficies |
| Esquinas vivas, uniones de bandas | Sin alargadera | Movimiento corto y preciso, calentamiento localizado |
| Puerta de acceso, aireadores | Sin alargadera | Control preciso para no perforar ni debilitar el film |
Una preparación que marca la diferencia
En este tipo de intervenciones, la calidad del resultado no depende únicamente del film utilizado ni de la herramienta de retracción. Antes de cualquier operación de termorretractilado, se llevan a cabo varias etapas de preparación:
- protección de esquinas salientes y equipos sensibles;
- creación de una estructura de soporte cuando ciertos volúmenes requieren espacio libre bajo el film;
- soldadura de las diferentes bandas para obtener una cubierta continua;
- colocación de los accesorios antes de la fase final de termorretractilado.
Esta preparación permite obtener un embalaje perfectamente adaptado a las dimensiones de cada barco, garantizando al mismo tiempo una excelente durabilidad durante varios meses.
Una protección diseñada para durar
El film utilizado cuenta con un tratamiento anti-UV que permite una exposición prolongada al aire libre sin pérdida significativa de sus prestaciones mecánicas.
Se integran aireadores en el embalaje para garantizar una circulación natural del aire y evitar la condensación, y una puerta con cremallera mantiene un acceso al barco durante todo el almacenamiento sin necesidad de cortar ni sustituir el film.
Beneficios observados en esta intervención
- protección integral contra la lluvia, el viento, la nieve, la bruma salina y el polvo;
- cubierta perfectamente tensada y sin flameo por efecto del viento, lograda mediante una retracción homogénea con la pistola Ripack;
- tratamiento de las partes altas desde el suelo gracias al uso de la extensión;
- limitación de la suciedad durante todo el periodo de almacenamiento;
- excelente resistencia a los rayos UV para un invernaje de larga duración;
- reducción del riesgo de condensación gracias a los aireadores integrados;
- acceso facilitado al barco mediante una puerta con cremallera sin dañar la protección;
- presentación cuidada, especialmente apreciada durante la entrega de barcos nuevos.
Más allá de su función protectora, el embalaje termorretráctil también contribuye a preservar el valor estético de las embarcaciones hasta su puesta en servicio o su devolución al agua.
Una solución adaptada a numerosos profesionales de la náutica
El confinamiento termorretráctil responde a las necesidades de muchos actores del sector: astilleros, constructores de barcos, concesionarios, empresas de alquiler, puertos deportivos, transportistas especializados y empresas de mantenimiento e invernaje.
Su versatilidad permite proteger una unidad tanto durante unos días de transporte como durante varios meses de invernaje al aire libre.
La experiencia del aplicador, un factor decisivo
Aunque el rendimiento del film desempeña un papel esencial, la calidad final depende sobre todo de la herramienta elegida y del dominio de su aplicación. La elección del gramaje, el dimensionamiento de la estructura, la calidad de las soldaduras, la configuración de la pistola adaptada a cada zona, la regulación del calor y la regularidad de las pasadas con la extensión: cada una de estas etapas exige una auténtica experiencia sobre el terreno.
Esta intervención ha sido realizada por ALG Emballage, distribuidor de las soluciones Ripack, que acompaña a los profesionales en la selección de los equipos de retractilado, extensiones y consumibles, así como en la aplicación de las protecciones termorretráctiles adaptadas a las exigencias del sector náutico.
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